Ellas, nuestras abuelitas, nuestras mujeres trabajadoras

En El Paular para rendir homenaje a las mujeres trabajadoras que tenemos en el centro, queremos recordar los trabajos que desempeñaron cuando eran más jóvenes. Esta es su historia..
Rita:
…..a los 14 años empezó a trabajar en la “Peluquería Eva” en la calle de las Infantas (Alicante). Allí hacía tintes, permanentes e incluso manicuras. Estuvo aquí hasta los 20 años, hasta que acabó la guerra, y de esa época recuerda que cuando iba a peinar a las casas de las clientas tenía que correr delante de los guardias, que le gritaban que se apartara de la calle. También ha trabajado en hoteles, restaurantes y todo lo que le salía por aquel entonces.
María D.:
….empezó a trabajar cuando comenzó la guerra, cerraron los colegios y mataron a su padre, por lo que no le quedó más remedio. Con 13 años querían que trabajara de telefonista en las comisarías, pero le dieron su plaza a otra persona y al quererla mandar a Madrid su madre se negó. Entonces empezó a trabajar en la fábrica El Monaguillo (Benalúa) montando paquetes de dátiles, fruta en almíbar, membrillo… Como en la fábrica se acababa el trabajo su prima que era modista le ofreció trabajar con ella, y allí lo que hacía era ayudarla, ir a las casas de las clientas para que se probaran los vestidos, etc.
La guerra avanzaba y toda su familia se tuvo que ir a vivir a San Juan, por lo que se llevó una máquina de coser y siguió cosiendo para la calle. Más tarde fue cobradora en los tranvías, iba por turnos y a veces le tocaba salir a las 12.00h de la noche; aquí los hombres mayores conducían y los jóvenes y las chicas cobraban los billetes. El último mes ya no lo cobró y se fue a los comedores sociales, cosió “chapitas” en las chaquetas de los hombres… para hacer el servicio social para después poder trabajar, cosa que no ocurrió pronto porque falleció su madre y a los 10 meses se tuvo que casar y nació su primer hijo. No volvió a trabajar hasta que su hijo cumplió dos años y una vecina le ofreció trabajo en la fábrica de almendras, donde ya se jubiló con 50 años por problemas de espalda.
Ana Mª:
…..con 5 años empezó a trabajar en el campo, arrancando las ramas, segando y todo lo que podía hacer con esa edad; siendo una niña se llegó a cortar la mano mientras trabajaba. En esta ocupación estuvo hasta los 30 años más o menos, pues una vez que se casó se quedó en casa cuidando de sus hijos y atendiendo las tareas del hogar.
Fuensanta:
…..con 10 años iba al monte con su madre a coger leña, lavar la ropa o fregar en el río Segura. Con 12 años empezó a servir en casas y no paró hasta que se casó; más adelante estuvo haciendo esparto para alpargatas en su casa. Una vez que enviudó volvió a trabajar cuidando a una señora.
Encarna:
……desde los 14 hasta los 29 años (cuando se casó) trabajó de sastresa en una sastrería; primero trabajó en una y cuando la cerraron pasó a otra diferente. Al casarse empezó a coser en casa, donde forraba chaquetas y abrigos entre otras cosas para terminar de pagar el coche y la casa. Una vez que terminaron de pagarlo todo su marido le dijo que ya no trabajase más.
Rosario B.:
….sólo ha trabajado como ama de casa, llevando una vida muy tranquila en Madrid.
María R.:
….estudió para maestra en la escuela de magisterio de Barcelona y ejerció como tal durante cuatro años en una escuela que era propiedad de su cuñada. Después trabajó vendiendo “tupper – ware” durante unos 4-5 años, donde aprovechó para viajar, pues si alcanzaban la venta propuesta le regalaban un viaje a distintas partes de España. Tras casarse, a los 27 años, se dedicó a ser ama de casa.
Mercedes:
….empezó a trabajar en la fábrica de cintas (Benalúa) con 14 años más o menos; allí hacían cordones para los zapatos, las asas de los bolsos, cintas de todo tipo, etc. Estuvo trabajando allí hasta que se jubiló.
Cristina:
… fue maestra interina durante un año (para sustituir a otra persona) mientras terminaba sus estudios en la escuela de magisterio. A los 18 años empezó a trabajar en el hospital de Callosa como auxiliar de clínica y allí estuvo durante cinco años. En esta época empezó a estudiar para ejercer de matrona, pero tuvo una mala experiencia y decidió dejarlo. Finalmente Sanidad la quiso enviar a Novelda a trabajar y su familia no quiso por la distancia, por lo que renunció a su plaza y dejó de trabajar.

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